Entre las empresas que cotizan en Bolsa podríamos decir que hay dos tipos: las que reparten dividendos y las que no. ¿Es por tanto mejor escoger una que reparta frente a una que no lo haga? Pues depende y vamos a verlo en este artículo.

Qué es el dividendo

Es la parte económica que la empresa destina en retribuir al accionista. Es un importe que, habiendo beneficio, se estipula para gratificar al accionista y por tanto reciba una retribución económica.

Tipos de dividendos

De un tiempo atrás sólo había dividendo en efectivo pero desde hace años ahora encontramos dos tipos.

  • Dividendo en efectivo: es aquel que se ingresa en la cuenta del accionista y es un importe que recibe éste por acción.
  • Dividendo en acciones: aquellos pagos en especie mediante títulos canjeables por nuevas acciones. Este el problema que ocasiona es que el capital social se diluye más (la tarta ahora tiene más trozos).

Invertir sólo en acciones que repartan dividendo

Descripción del método de inversión en dividendos: básicamente es ahorrar para ir comprando acciones de empresas que paguen dividendos anualmente por las acciones que tengas y a ser posible que la empresa en cuestión tenga el objetivo o “compromiso” de ir incrementando el pago de dividendos cada año. Esta estrategia conlleva varias ventajas e inconvenientes.

Ventajas:

  1. Sencillo: es un método que cualquier persona puede hacer sin grandes conocimientos de Bolsa. Basta con ir comprando cada año más y más acciones y que esas acciones nos vayan ingresando dividendos, los cuales los iremos reinviertiendo en más acciones…
  2. No requiere un trabajo de gestión: como accionista no tienes que lidiar ni con problema de la empresa. Tan sólo es ir gestionando tu cartera, es decir, estar pendiente de la evolución de las acciones y sobre todo de la política de dividendos que la compañía decide cada año.

Inconvenientes:

  1. Duración: Requiere un tiempo muy largo de inversión para ver ciertos frutos. Normalmente la rentabilidad vía dividendos suele rondar el 4-6%. Lo cual ya muchos la consideran una muy buena rentabilidad. Como accionista diré que lo máximo que conseguí de rentabilidad fue del 11% gracias al alto dividendo de SANTANDER durante los años 2012 y 2013 cuando pagaban 0,6€ por acción (actualmente ha bajando al 0,2€ por acción). Esto nos obliga que sacando entre un 4 y 6 % de rentabilidad necesitemos muchísimos años invirtiendo dinero en acciones para realmente tener un pago de dividendos atractivo. Aquí veo mucha gente que utiliza un Excel para predecir o estimar los ingresos para los próximos 20 o 30 años… Cómo no cambia la vida y las empresas en ese tiempo….
  2. Estás en manos de una Junta Directiva: como accionista minoritario no tienes participación en el consejo de la empresa. Estás en manos de que los altos directivos decidan la política de dividendos de la empresa y el curso de la misma. No tienes control. Si una empresa decide no pagar dividendo pues toca aguantarse (ejemplo Telefónica 2012).
  3. No hay negocio que 100 años dure: poner todo nuestro patrimonio en negocios no es lo más estable y seguro a largo plazo dado que las situaciones cambian, las normativas etc, y los primeros afectados son las grandes compañías.
  4. La Bolsa no tiene una tendencia a largo plazo alcista: Esto lo comenté en una entrada y a diferencia de los inmuebles los precios de las acciones no suben siempre a largo plazo. Se mueve siempre dentro de unos máximos y mínimos. Con los inmuebles aunque existen subidas y bajadas en el largo plazo siempre sube.

Mi recomendación es utilizar la Bolsa sólo en la fase de creación de caja y en las edades más tempranas donde puedas asumir más riesgo.